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Boca empató sin goles ante Newell’s y por ahora sigue afuera de la Libertadores

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Boca empató sin goles ante Newell’s y por ahora sigue afuera de la Libertadores

En la Bombonera, terminaron 0 a 0. Sorprendió el once que eligió Battaglia. El Xeneize está en puestos de Sudamericana en la tabla anual. Y el hincha metió presión con la final de la Copa Argentina.

El tiro del final, ese derechazo completamente desviado de Juan Ramírez, es el testimonio de la frustración. Fue el desenlace de una gran combinación entre Edwin Cardona, Sebastián Villa y Luis Vázquez. Y toda una síntesis del segundo tiempo. Boca no pudo con Newell’s, dejó escapar dos puntos, todavía con la derrota fresca ante Independiente. Su clasificación a la Libertadores, a dos fechas del epílogo de un torneo que encima ganó River, no está asegurada. Y el hincha exige. “En Santiago, cueste lo que cueste, en Santiago tenemos que ganar”, bramó la tribuna. El 8 de diciembre enfrentará a Godoy Cruz o Talleres para definir el campeón de la Copa Argentina.

Miguel Angel Russo tenía el latiguillo de “son decisiones” para explicar algunas situaciones, una respuesta vaga que no se comprometía con la realidad. Es difícil entender el rumbo que tomó Sebastián Battaglia después de dos buenas producciones, con victorias incluidas, ante Aldosivi y Sarmiento.

Cambió casi todo el equipo para jugar en Avellaneda; volvió a modificar la formación que iba a disputar el partido ante Newell’s el domingo y se suspendió por el diluvio bíblico que sacudió Buenos Aires y sus alrededores y metió mano 48 horas más tarde. Y no sólo sacó a Carlos Zambrano, Cardona y Villa fueron relegados al banco. También, modificó el sistema. Entraron Lisandro López, Eduardo Salvio y Exequiel Zeballos. Y del 4-3-1-2 que había dado sus frutos en Mar del Plata y aquí mismo, frente a Sarmiento, pasó a un 4-3-3 que prenunciaba más verticalidad y menos elaboración.

El planteo inicial dejó sabor a nada en un primer tiempo sin explosión, más allá del despegue de Frank Fabra por la izquierda. Boca nunca pudo armar sociedades, no conectaron en el medio Agustín Almendra y Juan Ramírez y todas las sensaciones de peligro, porque situaciones concretas hubo pocas, pasaron por el despliegue del lateral colombiano.

De hecho, las únicas dos posibilidades que tuvo frente al arco de Ramiro Macagno fueron forzadas por Fabra. Un centro desde la izquierda que Salvio cabeceó entrando por el segundo palo y se encontró con una extraordinaria respuesta del arquero y una trepada –caño incluido a Franco Escobar- que terminó en un pase atrás que Luis Vázquez no llegó a impactar.

Fabra empezó a tomar protagonismo cuando Newell’s controló a Zeballos, que recordó a Saturno con sus bicicletas, aunque sin el éxito de Sergio. En definitiva, los rosarinos arribaron a orillas del Riachuelo con la idea de cortar con una vigilancia activa de sus volantes y atacar el espacio que podía dejar Boca en su necesidad de atacar. En ese sentido, Jorman Campuzano tuvo un gran partido con su notable capacidad para el quite.

La única vez que falló, hubo una buena triangulación entre Justo Giani, Pablo Pérez y Francisco González que terminó con un remate de Juan Garro, incómodo, que Rossi tapó con esfuerzo y mandó al córner.

En el arranque del segundo tiempo, Newell’s pareció animarse con el impulso de aquel final. Y Pablo Pérez habilitó a Giani, que remató cruzado y tapó Rossi, el pibe que vino de Quilmes cabeceó el rebote, pero el arquero volvió a detener el impacto.

Ya estaba Marco Campagnaro, reemplazante de Mariano Bíttolo, y el 4-2-3-1 con el que había comenzado a esa altura no salía de un 4-5-1 en el que asomaba Pablo Pérez para armar. Y Fabra ya no gravitó tanto.

Empujaba Boca, pero no preocupaba a Macagno, bien custodiado por los centrales, sólidos de arriba. Entonces, Battaglia movió el banco. Primero, entró Villa, volcado por la derecha. Más tarde, Cardona. Y a partir del ingreso del enganche colombiano, empezó a tener mayor volumen de juego.

Hubo offside, milimétrico pero posición adelantada al fin, de Luis Vázquez cuando le cambió la dirección a un buscapié de Villa. Diego Romero levantó la bandera con criterio.

Newell’s apostó a la experiencia. Primero con Maxi Rodríguez, luego con Fernando Belluschi y siempre Pablo Pérez. Entró el chico Funez para refrescar el ataque.

Marcos Rojo tuvo el gol en su cabeza, después de un tiro libre de Cardona. La pelota pegó en el palo. En la acción siguiente, lo perdió Vázquez abajo del arco. Boca se deshizo entre su impotencia y las dudas de su entrenador. Y crece la presión para entrar en la Copa que más lo obsesiona.

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